Con motivo del Día Internacional del Autocuidado, que se celebra el 24 de julio, Haleon impulsa un modelo de autocuidado inclusivo que permita a las personas tomar decisiones informadas sobre su bienestar.
Los profesionales sanitarios coinciden en la necesidad de empoderar a los pacientes para que asuman un papel más activo en el cuidado de su salud. Como explica Verónica Ausina, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO), "el autocuidado constituye uno de los pilares de la prevención y de la promoción de la salud. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y las desigualdades en salud, capacitar a las personas para adoptar hábitos saludables y participar activamente en el cuidado de su salud es fundamental para mejorar su calidad de vida y favorecer la sostenibilidad del sistema sanitario".
Desde atención primaria, Jesús Pardo Álvarez, presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFYC), comparte esta visión y destaca que "el autocuidado es un factor importante en la educación sanitaria de nuestra población, siendo necesario que el paciente sea consciente de su enfermedad y pueda manejar aquellas situaciones de descompensación que puedan mejorarse con pequeñas medidas a su alcance".
Los últimos datos sobre hábitos de salud en Europa evidencian una clara evolución en las prioridades de los ciudadanos. Para el 57% de las personas, la calidad del sueño y para el 54% la salud mental son ahora más importantes que hace cinco años. Sin embargo, integrar estas prácticas en el día a día sigue siendo un reto. Gran parte de la población se enfrenta a barreras que dificultan la adopción de hábitos preventivos, siendo las principales el factor económico (50%), la falta de tiempo (26%) y la falta de motivación (25%).
En un escenario de creciente presión sobre los sistemas nacionales de salud a nivel global, el autocuidado se consolida como la capacidad de las personas para actuar como agentes activos en la gestión de su propia salud, mediante elecciones de estilo de vida basadas en la evidencia. El objetivo no es sustituir la atención primaria, sino complementarla de forma eficaz. Fomentar esta autonomía ciudadana, respaldada por una educación en salud y el acceso a productos seguros y eficaces, es una herramienta estratégica para afianzar la cobertura universal y mejorar el bienestar2.
Para que esta autonomía sea realmente efectiva, el acceso a información fiable resulta indispensable. En este sentido, Verónica Ausina subraya que "la información basada en la evidencia y una adecuada alfabetización en salud son esenciales para que la ciudadanía pueda tomar decisiones informadas. No basta con disponer de información; es necesario que sea comprensible, accesible y proceda de fuentes fiables". Jesús Pardo, por su parte, insiste en que "una adecuada información sanitaria, proporcionada por fuentes fiables como el médico de familia o las sociedades científicas, y basada en la evidencia, constituye un pilar fundamental para potenciar el autocuidado de nuestros usuarios".
Decálogo de tendencias en autocuidado
Haleon ha identificado las diez tendencias clave que marcarán el presente y el futuro del sector:
- Priorizar la evidencia científica frente a la desinformación: para garantizar un autocuidado seguro, es vital elegir soluciones con aval científico y minimizar la influencia de canales no especializados, especialmente en redes sociales1.
- Promover el envejecimiento activo: el mantenimiento de la salud a largo plazo se ha convertido en una prioridad transversal. Para el 57% de la población global, el objetivo de envejecer con calidad de vida tiene hoy mayor peso estratégico que hace cinco años1.
- Integrar el descanso activo y la sociabilidad en la rutina: en Europa, el bienestar físico exige ir más allá del deporte tradicional (50%)1. Un autocuidado completo requiere un enfoque integral: el 47% apuesta por socializar con amigos y familia como verdadera "terapia" emocional1, y más de un 25% planea integrar disciplinas de recuperación activa, como el yoga, la meditación o la relajación muscular1.
- Reconocer el impacto del entorno en la salud mental: la exposición a espacios naturales es clave para el bienestar psicológico. El 51% de los europeos planea incrementar el tiempo al aire libre como medida directa para proteger su salud física y mental1.
- Exigir transparencia y evitar el 'healthwashing': en Europa, 6 de cada 10 afirman que es más probable que compren a empresas con un enfoque real de salud en toda su cartera de productos. Además, a cambio de ayuda para tomar decisiones más saludables, un 48% estaría dispuesto a compartir sus datos personales de salud, demostrando que la transparencia y la utilidad superan el recelo a la privacidad.
- Consumo consciente impulsado por el "Yo”: la sostenibilidad es un motor de compra, pero el beneficio personal cierra la venta. Aunque un 63% de los europeos pagaría más por productos éticos y ecológicos1, la principal motivación detrás de esta decisión es el impacto positivo que ese producto aporta a su propio bienestar (61%)1, situándose por encima de la pura sostenibilidad ambiental (45%)1.
- Alinear el cuidado personal con la sostenibilidad: la alimentación se percibe hoy como la primera línea de defensa de la salud. Un 59% de los ciudadanos en Europa está dispuesto a asumir un coste adicional por productos que ofrezcan beneficios nutricionales mejorados (como vitaminas o fibra extra)1.
- Digitalización del bienestar emocional y el descanso: la salud mental y el sueño se consolidan como pilares del autocuidado diario impulsado por la tecnología. El 35% de los europeos prioriza la tecnología para mejorar su bienestar mental1 y el 33% la utiliza para monitorizar el sueño, evidenciando una demanda creciente de soluciones digitales que ayuden a gestionar el estrés y el descanso de forma proactiva1.
- El autocuidado como responsabilidad compartida: la búsqueda de la salud ya no se percibe como una carga exclusivamente individual. Una inmensa mayoría de los ciudadanos a nivel global (75 %) exige que se regule para que sea más fácil tomar decisiones saludables en su día a día1.
- El rechazo a los alimentos ultraprocesados: Europa lidera una postura cada vez más crítica hacia la industrialización alimentaria. Un 47% de los consumidores en la región tiene una percepción abiertamente negativa de los alimentos ultraprocesados1. Esto obliga a la industria a reformular sus porfolios y apostar por ingredientes de origen natural.




