Tras la pausa para el networking y la visita a la zona de exposición —espacio clave para conocer de cerca las marcas que acompañaron el encuentro y reforzar el papel del consejo farmacéutico y la formación continuada—, la sesión de tarde del Dermo & Figital retomó la actividad con ponencias centradas en tres pilares fundamentales para la farmacia actual: el consejo profesional, la nutrición personalizada y la aplicación realista de la inteligencia artificial en el sector sanitario.
La primera intervención corrió a cargo de Lena de Pons, farmacéutica e influencer de salud, quien compartió con los asistentes su experiencia sobre cómo construir un consejo farmacéutico sólido y diferencial desde la oficina de farmacia.
Durante su ponencia, De Pons explicó cómo organiza el surtido de su farmacia y cuáles son los criterios que considera esenciales a la hora de seleccionar las marcas con las que trabajar. La farmacéutica defendió que la confianza debe ser el eje central de cualquier recomendación profesional y subrayó la necesidad de exigir a la industria evidencia y estudios que respalden la eficacia y seguridad de los productos.
Para Lena de Pons, el farmacéutico debe confiar plenamente en aquello que recomienda, ya que esa seguridad profesional se traduce directamente en la confianza del consumidor y en la fidelización del paciente, que vuelve a depositar su confianza en la farmacia en futuras visitas.
Proteína, suplementación y nuevas necesidades nutricionales
La nutrición ocupó después un espacio protagonista con la intervención de Anna Paré, farmacéutica y dietista-nutricionista, quien abordó las necesidades proteicas en distintas etapas de la vida y el papel creciente de la suplementación en determinados perfiles de pacientes.
Paré recordó que los requerimientos de proteína varían según la edad, el nivel de actividad física y el momento fisiológico, con especial atención a la perimenopausia y menopausia, etapas en las que las necesidades aumentan y pueden situarse entre 1,2 y 1,4 gramos por kilo de peso corporal al día, e incluso ser superiores en mujeres físicamente activas.
La especialista insistió en que, pese a la percepción habitual, alcanzar esos requerimientos no siempre es sencillo únicamente mediante la alimentación habitual. Carne, pescado, huevos y legumbres continúan siendo las principales fuentes proteicas, pero conocer la cantidad real de proteína que aportan las raciones habituales resulta fundamental para valorar si las necesidades están verdaderamente cubiertas.
En este contexto, defendió el uso de la proteína en polvo como una herramienta práctica y saludable para complementar la alimentación, especialmente en desayunos o cenas, dejando atrás la idea de considerarla únicamente un suplemento asociado al deporte.
Otro de los focos de su intervención fueron los pacientes que utilizan los nuevos tratamientos farmacológicos para la obesidad, como los agonistas del receptor GLP-1 y terapias duales. Según explicó, estos medicamentos modifican el apetito y el vaciamiento gástrico, lo que puede dificultar la absorción de nutrientes y favorecer déficits de vitaminas, minerales, fibra y proteína.
Paré alertó de que una pérdida rápida de peso puede implicar también pérdida significativa de masa muscular y ósea, con consecuencias metabólicas y funcionales importantes, por lo que reivindicó el papel del farmacéutico en el acompañamiento nutricional y en la recomendación de estrategias de suplementación individualizadas.
La ponente dedicó asimismo parte de su exposición a la creatina, uno de los suplementos más estudiados y, a su juicio, todavía rodeado de prejuicios injustificados. Lejos de asociarla únicamente al ámbito deportivo, destacó su importancia en la producción energética, la preservación de la masa muscular y su potencial papel en la función cognitiva y la salud durante el envejecimiento.
Su mensaje final fue claro: la suplementación proteica y la creatina, utilizadas con criterio profesional y respaldo científico, pueden convertirse en herramientas útiles para mejorar la calidad de vida y responder a necesidades nutricionales que evolucionan con la edad y el estado de salud.
Inteligencia artificial: menos promesas y más realidad
La última ponencia de la jornada estuvo protagonizada por Antonina Serebriakova, especialista en inteligencia artificial aplicada al sector sanitario, quien ofreció una mirada especialmente práctica sobre el momento actual de estas tecnologías.
Bajo el título “Inteligencia Artificial: identificando tendencias y lo que está consolidado”, Serebriakova quiso rebajar expectativas y aportar claridad frente al entusiasmo que rodea a la IA.
La experta recordó que, aunque habitualmente se presenta como una herramienta capaz de revolucionar la gestión sanitaria, optimizar inventarios o mejorar automáticamente el consejo farmacéutico, muchas de estas promesas aún están lejos de convertirse en realidad.
El principal obstáculo, explicó, es la falta de datos estructurados y preparados para alimentar modelos avanzados. “La inteligencia artificial necesita datos y, en muchos casos, esos datos simplemente no existen o no están preparados”, señaló.
Durante su intervención diferenció los distintos ámbitos que se agrupan bajo el término inteligencia artificial —machine learning, deep learning e IA generativa— y explicó que la popular IA generativa, pese a su enorme capacidad para producir textos e imágenes, no “comprende” ni crea conocimiento nuevo, sino que funciona mediante cálculos estadísticos y predicción de patrones lingüísticos.
Serebriakova advirtió también sobre el creciente fenómeno del contenido sintético en internet y la homogeneización de mensajes generados por IA, especialmente en redes sociales y comunicación digital, donde el reto ya no es solo generar contenido, sino mantener la autenticidad y el valor diferencial.
Su conclusión fue especialmente relevante para el entorno farmacéutico: la inteligencia artificial debe entenderse hoy como una herramienta de apoyo y eficiencia, no como un sustituto del criterio profesional. El verdadero valor seguirá estando en la interpretación humana, la experiencia y la capacidad del farmacéutico para transformar información en consejo útil y personalizado.
Con estas reflexiones sobre ciencia, nutrición y tecnología aplicada, el Dermo & Figital cerró una intensa sesión de tarde reafirmando el papel de la farmacia como espacio de conocimiento, acompañamiento y adaptación constante a las nuevas necesidades de los pacientes y del propio sector.




