El Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha hecho balance del primer año de funcionamiento del nuevo Observatorio de Agresiones a Farmacéuticos, impulsado para registrar, analizar y visibilizar los incidentes violentos que sufren los profesionales de la farmacia en el ejercicio de su labor.
El Observatorio, en colaboración con los Colegios Oficiales de Farmacéuticos, registró 140 agresiones en 2025, frente a las 24 contabilizadas en 2024 a través del anterior sistema de registro. A pesar de este incremento, esta cifra contrasta con los 2.084 hechos denunciados en farmacias, según los datos de la Policía Nacional, lo que pone de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en la sensibilización y en el registro de estos incidentes por parte de los farmacéuticos.
En el Día Europeo de las Agresiones a Profesionales Sanitarios, que se celebra cada 12 de marzo, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos insiste en la importancia de denunciar todos y cada uno de los actos violentos que sufran los profesionales de la Farmacia en el ejercicio de sus funciones, sean de la naturaleza que sean.
Datos del Observatorio
Algunos de los datos que refleja el Observatorio es que la gran mayoría se produjeron en farmacia comunitaria, con predominio de delitos contra el patrimonio (59 %), agresiones verbales (43 %) y físicas (11 %). Esta realidad contrasta con los datos de la Policía Nacional, que recoge solo 26 casos de amenazas entre los hechos denunciados en farmacias.
Esta incoherencia pone de manifiesto la necesidad de mantener y ampliar las iniciativas de comunicación y apoyo institucional para que los farmacéuticos comuniquen y denuncien las agresiones sufridas. De hecho, los picos de agresiones notificadas en el Observatorio se produjeron en los primeros meses del año, coincidiendo con la campaña “Tu seguridad, nuestra prioridad”, lanzada en enero, y con la conmemoración del Día Europeo contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios.
En cuanto a las causas que motivaron los ataques a los profesionales de la Farmacia, las principales fueron la negativa a dispensar sin la correspondiente receta, el desacuerdo con la atención recibida y la discrepancia con el criterio profesional.




