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La gripe y el resfriado

La gripe y el resfriado.Los meses de frío invitan aquedarse en casa bajo la mantao en espacios cerrados concalefacción. Estas condicionespueden ser un caldo de cultivopara los virus que provocanel resfriado y las gripes. Enel artículo que presentamos acon

El aparato respiratorio es el único órgano interno abierto al exterior y en contacto con multitud de agentes externos, algunos de los cuales causan infecciones respiratorias como la gripe y resfriado que constituyen aproximadamente el 50% de las infecciones respiratorias agudas que padecemos. Las dos tienen en común que están causadas por virus.
En general, son procesos autolimitados, aunque con frecuencia obligan a la postración y al absentismo laboral y/o escolar y en ocasiones pueden complicarse con patologías más serias.
En cuanto al inicio, la gripe es de comienzo brusco con un periodo de incubación de entre 18 a 36 horas, mientras que el resfriado comienza de modo paulatino y su periodo de incubación es un poco más largo, de 48 a 72 horas. Ambas patologías tienen una duración de 7 a 10 días.
Los síntomas que presentan con más frecuencia cada una de estas patologías son:

  • •Gripe: Fiebre alta de hasta 40° durante 3-4 días, dolor de cabeza generalmente intenso, tos seca, dolor muscular generalizado intenso, malestar intenso, debilidad y fatiga.
  • Resfriado: Irritación ocular, picor de garganta acompañado de tos seca en general y en ocasiones productiva, congestión y secreción nasal, estornudos y malestar moderado.

Nuestro objetivo desde el mostrador de la farmacia va a ser paliar todos estos síntomas, ya que ante esta situación y en ausencia de otras complicaciones es el único tratamiento indicado.
Ambas patologías pueden afectar a todas las edades. Podremos dar algunas recomendaciones para prevenir el contagio.

Vacunación de la gripe para los grupos de riesgo

En el caso de la gripe, una de las mejores medidas de prevención es la vacunación, recomendada especialmente personas de 60 años o más, embarazadas, madres lactantes, personal sanitario o no que trabajen en contacto con personas con riesgo de presentar complicaciones derivadas de la gripe o con patologías previas, sobre todo cardiovasculares, neurológicas o pulmonares, ente otras.
La vacuna de la gripe está contraindicada en bebes menores de 6 meses o en las personas alérgicas al huevo, entre otros. Siempre se debe consultar a médico en caso de duda.

Medidas preventivas:

  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Evitar contacto con personas afectadas los primeros días.
  • No permanecer en espacios cerrados o donde se concentren gran cantidad de personas, con humo y frío.
  • Utilizar pañuelos desechables.
  • Uso de ropa que mantenga la adecuada temperatura corporal.

En lo que se refi ere a tratamiento, lo primero será proporcionar medidas paliativas:

  • Evitar fumar (buen momento para ofrecer el servicio de cesación tabáquica).
  • Reposo.
  • Aumento de la ingesta de líquidos.
  • Hidratar los labios y la nariz.
  • Humedecer el ambiente y mantener una ventilación adecuada.
  • Dieta ligera y rica en frutas y verduras.
  • Higiene nasal.

En cuando al tratamiento farmacológico, para proporcionar el tratamiento adecuado, lo primero es averiguar la situación del paciente y qué tipo de paciente es. Plantearemos algunas preguntas como:

  • ¿Qué síntomas tiene y cuando comenzaron?, escuchemos atentamente las respuestas, que a veces llevan a otras preguntas y, de este modo, sabremos si nos encontramos ante un caso de gripe o resfriado y no ante otra situación patológica. Recordemos que en ambos casos pueden aparecer complicaciones que elevan el grado de complejidad del tratamiento y pueden ser de obligada derivación al médico.
  • También serán de derivación al medico los niños menores de 2 años, las mujeres embarazadas y lactantes y personas con enfermedades crónicas como EPOC, enfermedades cardíacas y/o pulmonares y los pacientes polimedicamentados.
  • Algo poco común, pero que en ciudades grandes y con turismo conviene preguntar, es si recientemente se ha viajado y verifi car que no ha sido a países con enfermedades endémicas cuyos síntomas iniciales pueden confundirse con un resfriado. Podría ser una causa de derivación.

  • ¿Qué medicamentos utilizaba previamente para esta y otras patologías?

  • ¿Tiene alergias o intolerancias?

Todo esto nos sitúa ante un paciente con una serie de necesidades farmacológicas, pero también nos ayuda a la hora de suministrar un tipo de forma farmacéutica u otra con el fi n de conseguir el mayor adherencia y cumplimiento posible, evitar problemas respecto a tratamientos anteriores y reducir al máximo la aparición de efectos secundarios. Debemos recordar que los antibióticos no son efectivos ante virus. Además, solo son dispensables con prescripción facultativa, al igual que los medicamentos que contienen codeína.
El tratamiento consistirá en alivio de los síntomas. Así tenemos:

  • Malestar general y fiebre: Analgésicos como el ácido acetilsalicílico, paracetamol o ibuprofeno oral

  • Tos seca: Dextrometorfano.
  • Tos productiva: mucolíticos o expectorantes como ambroxol, acetilcisteína, bromhexína o carbocisteína.

  • Dolor leve de garganta: preparados bucofaríngeos con antisépticos bucales como clorhexidina, bencidamina, alcohol 2,4-diclorobencílico/ amilmetacresol que suelen combinarse con anestésicos locales como lidocaína y benzocaína.

  • Dolor garganta intenso: Podemos usar preparados bucofaríngeos en spray o pastillas para chupar que contienen flurbiprofeno, un antiinfl amatorio de efecto local o bien optamos por antiinfl amatorios orales como Ibuprofeno.

  • Congestión nasal simple: descongestivos orales e intranasales como soluciones salinas, fenilefrina, pseudoefedrina, oximetazolina o xilometazolina. Reducen la infl amación de las vías nasales, constriñendo los vasos sanguíneos locales, alivian los síntomas nasales con rapidez y pueden usarse en adolescentes y adultos por hasta tres días. No administrar a niños sin prescripción.

  • Mucosidad persistente: mucolíticos y descongestivos

  • Rinorrea y estornudos: antihistamínicos como clorfenamina, bromfeniramina, cetirizina o loratadina. La combinación de antihistamínicos con descongestivos pueden mejorar su efi cacia pero debemos controlar posibles efectos secundarios.

Otros componentes que podemos encontrar en los antigripales son la vitamina C y la cafeína, que contrarresta la somnolencia que suelen provocar los antihistamínicos y favorece la velocidad de absorción de los analgésicos. Los preparados antigripales que encontramos en la farmacia tienen en mayor o menor medida una mezcla de analgésico, antihistamínico y descongestivo, a veces acompañados de un antitusígeno. Usaremos el más conveniente en función de los síntomas.
Seremos muy precavidos ante ciertas patologías crónicas que requieren escoger nuestra recomendación con un mayor cuidado, como son:

  • Paciente diabético: Evitar preparados en jarabes y sobres que contengan edulcorantes que aumentan los niveles de glucosa plasmáticos (fructosa, maltitol, xilitol…). Los edulcorantes aptos para diabéticos son: aspartame, ciclamato sódico, sorbitol... Las cápsulas y los comprimidos serán las formas farmacéuticas de elección. Evitar cafeína y los vasoconstrictores y recomendar sólo sueros salinos para aliviar la congestión nasal.

  • Paciente hipertenso: Evitar preparados en sobres o comprimidos efervescentes por su alto contenido en sodio. Son de elección cápsulas y comprimidos no efervescentes. Evitar preparados con principios activos que eleven la presión arterial como AINEs: (ibuprofeno, ácido acetilsalicílico). Se recomienda el uso de preparados con paracetamol. Evitar la cafeína y otros vasoconstrictores (fenilefrina, pseudoefedrina, oximetazolina…) y los preparados con regaliz en su composición. Recomendar sólo soluciones salinas para aliviar la congestión nasal.

  • Un caso aparte son los pacientes tratados con IECAs (captopril, enalapril…). Puede aparecer tos seca como efecto secundario a esta medicación y si la consulta es solo por tos, descartar este efecto secundario.

  • Pacientes polimedicados, revisar la medicación evitar duplicidades en el tratamiento (muy comunes en el caso del paracetamol), prevenir posibles interacciones entre medicamentos y para disminuir resultados negativos a la medicación en la medida de lo posible. Es esencial que el paciente no deje de tomar su medicación habitual por el resfriado.

No hay que olvidar que todos los medicamentos son solo para el alivio sintomático y no impiden la propagación de la infección a aquellos que nos rodean. Hay que concienciar al paciente sobre la cantidad de personas que puede infectar si sigue con su ritmo diario.

Escrito por : Elena Saiz

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Farmaventas nº 166
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