18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia

16/10/2026
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Actualmente, ante la menopausia, las pacientes consultan cada vez antes, llegan mucho más informadas y demandan respuestas que van mucho más allá de los síntomas clásicos.

La edad media de las mujeres que realizan estas consultas actualmente se sitúa en torno a los 50 años, pero se observa una tendencia creciente a acudir durante la perimenopausia, a partir de los 45 años, según la experiencia de Clínica Máxima, centro especializado en menopausia, salud integrativa e investigación en salud femenina.

Sin embargo, la prevención todavía no es el principal motivo de consulta: el 90% llega cuando los síntomas ya están afectando a su calidad de vida. Las menores de 45 años representan menos del 10% y, en estos casos, se trata principalmente de mujeres con menopausia derivada de tratamientos oncológicos o con insuficiencia ovárica prematura.

“Estamos viendo que las mujeres identifican mucho antes que determinados cambios pueden estar relacionados con la transición menopáusica. Ya no esperan únicamente a que aparezcan los sofocos: quieren entender qué está pasando con su sueño, su cuerpo, su energía o su estado emocional”, explica la Dra. Luciana Bergamaschi, ginecóloga especialista en menopausia, terapia hormonal y ginecología regenerativa de Clínica Máxima.

El sofoco pierde protagonismo ante problemas de sueño, peso, sexo y salud mental

Los problemas de sueño, los cambios corporales, la falta de energía, los sofocos y las alteraciones emocionales se encuentran entre los principales motivos de consulta. En prácticamente el 100% de las consultas aparecen varios síntomas a la vez. La menopausia, por tanto, deja de percibirse como un problema aislado y empieza a abordarse como un conjunto de cambios que afectan a distintas áreas de la vida de la mujer.

Además, síntomas que durante años apenas se asociaban a la menopausia y quedaban en segundo plano, como los dolores osteoarticulares, la pérdida de masa muscular o los cambios metabólicos, empiezan a formar parte de las preguntas habituales de las pacientes.

“Los sofocos no han desaparecido, pero han dejado de ser el centro de la conversación. Las mujeres quieren hablar también de su sueño, su composición corporal, su sexualidad, su energía o su salud emocional”, señala la Dra. Bergamaschi.

Uno de los cambios más llamativos se está produciendo en la consulta de salud sexual. Según la experiencia de Clínica Máxima, entre el 70% y el 80% de las mujeres presentan problemas como sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, disminución de la capacidad orgásmica o infecciones urinarias recurrentes. La sexualidad ha pasado de ser un asunto prácticamente tabú a convertirse en un motivo habitual de conversación en la consulta.

De hecho, la sexualidad, junto con los cambios corporales, la disminución de la energía y la llamada “niebla mental”, son preocupaciones que han ganado protagonismo frente a hace cinco o diez años, cuando los sofocos concentraban buena parte del imaginario sobre la menopausia.

“Hace diez años era mucho más difícil que una mujer sacara estos temas en consulta. Ahora existe una mayor conciencia de que la salud sexual también forma parte de la salud durante la menopausia”, apunta la especialista de clínica Máxima.

Más informadas, pero no siempre mejor

La menopausia también se ha convertido en un fenómeno de conversación digital. Según Clínica Máxima, el 100% de las pacientes llega a consulta después de haberse informado previamente en redes sociales, medios de comunicación o comunidades online.

“Las mujeres llegan con mucha información y quieren validarla. El papel del especialista ha cambiado: ya no se trata solo de explicar qué es la menopausia, sino de ayudar a distinguir la evidencia científica de la información incompleta y valorar qué puede aplicarse a cada mujer”, explica la Dra. Luciana Bergamaschi.

Las mujeres conocen cada vez mejor los síntomas, pero siguen teniendo importantes dudas sobre las opciones de tratamiento, sus riesgos y sus beneficios.

La terapia hormonal se triplica en cinco años

Según la experiencia de Clínica Máxima, la prescripción de terapia hormonal de la menopausia se ha triplicado en los últimos cinco años. Al mismo tiempo, alrededor del 80% de las mujeres atendidas continúa sin utilizar tratamiento hormonal, por lo que las alternativas no hormonales siguen siendo mayoritarias.

La tendencia que detecta la clínica no apunta tanto a un tratamiento concreto como a una demanda creciente de decisiones individualizadas, en las que se valoren riesgos y beneficios y se tengan en cuenta aspectos como la alimentación, el sueño, el ejercicio, el suelo pélvico, la sexualidad y la salud emocional.

“Las mujeres no están pidiendo simplemente ‘un tratamiento para la menopausia’. Están pidiendo soluciones adaptadas a su situación y a cómo esta etapa está afectando a su vida”, afirma la Dra. Bergamaschi.

El cambio más profundo, según la especialista, es que la conversación empieza a desplazarse desde el alivio de los síntomas hacia la prevención de problemas de salud a largo plazo. La salud cardiovascular, cognitiva y ósea, la masa muscular, la composición corporal y la salud metabólica tienen cada vez más presencia en consulta. Según datos de Máxima, más del 50% de las mujeres presenta factores de riesgo que deberían vigilarse especialmente durante esta etapa, muchos de ellos modificables.

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