El compromiso de la profesión farmacéutica con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de Naciones Unidas, continúa creciendo, tal y como se refleja en los 463 proyectos recogidos en el IV Barómetro Social de la Profesión Farmacéutica, impulsado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos a partir de la información que han remitido 49 Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Esta cifra supera las 435 acciones registradas en la edición anterior del Barómetro, lo que supone un crecimiento de un 6,4%.
El IV Barómetro muestra que de los 463 proyectos llevados a cabo, el 98% ha contribuido a la consecución del ODS 3: Salud y bienestar; el 97%, al ODS: 17 Alianza para lograr los objetivos; el 70%, al ODS 10: Reducción de las desigualdades; el 61%, al ODS 4: Educación de calidad, y el 41%, al ODS 11: Ciudades y comunidades Sostenibles.
Para Jesús Aguilar, presidente del Consejo General, “los proyectos recogidos en el Barómetro son un reflejo de que la profesión farmacéutica continúa avanzando en su compromiso con la salud y el bienestar de las personas y con la construcción de una sociedad más justa, sostenible e inclusiva”.
Y añade que “este documento permite, además, medir y compartir las experiencias de manera que podemos identificar ámbitos de mejora y consolidar aquellas iniciativas que generan un mayor impacto positivo en la vida de las personas”.
Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General y responsable de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica, ha puesto en valor que el 97% de las acciones recogidas en el presente informe hayan sido desarrolladas en colaboración con otros actores, entre ellos, instituciones públicas, en un 46%; entidades de la sociedad civil y del Tercer Sector, en un 40 %, y otras profesiones sanitarias, en un 11%.
“La profesión farmacéutica siempre ha tenido un espíritu colaborativo no solo con las autoridades sino también con otros profesionales sanitarios siempre con la idea de buscar, entre todos, soluciones a posibles problemas que afecten a la salud de la población o a la atención sanitaria”, ha añadido.
Las iniciativas llevadas a cabo en 2025 se han agrupado en cuatro grandes bloques: Atención Farmacéutica, Salud Comunitaria, Acción Social y Medioambiental. Así, de los 463 proyectos reportados, el 57% se incluyen en el de Salud Comunitaria; el 21%, en el de Atención Farmacéutica; el 12%, en el de Acción Social, y el 10%, en el bloque de Medioambiente. Si se compara con 2024, se observa un claro crecimiento en las actividades relacionadas con la Salud Comunitaria (que pasa del 46% al 57%).
Como ya sucediera en años anteriores, estos porcentajes constatan que la mayoría de las iniciativas está relacionada con los ODS vinculados a la dimensión social de la sostenibilidad, aunque, en los últimos años, también se aprecia un creciente peso de los proyectos medioambientales.
Los proyectos en el ámbito de la Salud Comunitaria son, principalmente, campañas de educación sanitaria y promoción de hábitos saludables; prevención, cribado y detección precoz de enfermedades; vigilancia y prevención en salud pública; accesibilidad; salud mental y prevención de conductas de riesgo; soledad y envejecimiento activo; detección de casos de violencia de género, y formación y colaboración interdisciplinar.
En el capítulo de la Atención Farmacéutica, hay que mencionar los proyectos centrados en el seguimiento y el buen uso de la medicación; la mejora de la continuidad asistencial, la seguridad del paciente y la farmacovigilancia, y la formación, actualización y desarrollo profesional.
Respecto al bloque de Acción Social, las actividades impulsadas están relacionadas con la campañas solidarias y captación de fondos; el acceso y la equidad en los tratamientos; alianzas con el tercer sector y asociaciones de pacientes; cooperación internacional y promoción de la farmacia social entre los farmacéuticos.
Si hablamos de Acción Medioambiental, el Barómetro recopila iniciativas diversas como la prestación de servicios farmacéuticos específicos con impacto ambiental, como lo Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD), la revisión de botiquines, la dispensación colaborativa y el uso responsable de antibióticos; la vigilancia y gestión de riesgos ambientales, como el control de la calidad del agua y polen y prevención de olas de calor y frío, entre otras, así como la gestión integral de residuos y circularidad, que engloba programas como la alianza con SIGRE para el reciclaje de envases y medicamentos, y gestión de residuos de formulación magistral, productos ortoprotésicos, jeringuillas y fomento de artículos reutilizables.