Fitoterapia para los resfriados de verano: cuando el calor no nos libra de los virus

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Con la llegada del verano solemos pensar que hemos dejado atrás los catarros. Sin embargo, la realidad es muy distinta. En plena época estival también son frecuentes el dolor de garganta, la congestión nasal, la tos o la febrícula.

Resfriarse con 35 grados en la calle

No es el frío el que provoca el resfriado, sino los virus. Durante el verano también se dan circunstancias que facilitan su transmisión o que pueden disminuir la capacidad de respuesta de nuestras mucosas: cambios bruscos de temperatura entre el exterior y los espacios climatizados, el uso continuado del aire acondicionado, los viajes en avión, las aglomeraciones, las alteraciones del sueño, la actividad física intensa, el estrés asociado a los desplazamientos o incluso una menor hidratación.

En estos casos, igual que sucede durante el invierno, la fitoterapia puede convertirse en una herramienta útil para aliviar los síntomas y favorecer una recuperación más rápida.

Tradición y evidencia: dos caminos que pueden encontrarse

Desde hace miles de años, las plantas medicinales han acompañado al ser humano. Hoy disponemos de herramientas científicas que nos permiten estudiar su composición, conocer sus mecanismos de acción y evaluar su eficacia.

No todas las plantas han demostrado los beneficios que la tradición les atribuye, pero algunas sí cuentan con una evidencia cada vez más sólida que justifica su utilización dentro de un abordaje integrativo.

Sauco: un aliado también en vacaciones

Las bayas de sauco (Sambucus nigra) forman parte de la medicina tradicional desde hace siglos. Se utilizaban en emplastes para aliviar procesos febriles y síntomas catarrales, mucho antes de que conociéramos la existencia de los virus.

Actualmente sabemos que son ricas en antocianinas y otros compuestos fenólicos con actividad antioxidante e inmunomoduladora. Algunos ensayos clínicos sugieren que los extractos estandarizados podrían reducir la duración y la intensidad de los síntomas cuando se administran en las primeras fases de una infección respiratoria viral.

Aunque todavía se necesitan estudios de mayor calidad, el sauco representa un buen ejemplo de cómo una planta utilizada desde la antigüedad continúa despertando el interés de la investigación moderna.

Hoy podemos encontrar el sauco en forma de ungüentos, bálsamos, cápsulas o extractos líquidos, lo que facilita su utilización.

Jengibre: confort y acción antiinflamatoria

Cuando aparece ese picor de garganta que anuncia un resfriado, pocas plantas resultan tan reconfortantes como el jengibre (Zingiber officinale).

Utilizado desde hace más de dos mil años en la medicina tradicional asiática, contiene gingeroles y shogaoles, compuestos con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes ampliamente estudiadas.

Una infusión de jengibre puede aliviar la irritación de la garganta, favorecer la hidratación y aportar una agradable sensación de bienestar. No elimina el virus responsable de la infección, pero sí puede ayudar a que esos primeros días resulten más llevaderos.

Para potenciar su efecto, también podemos encontrarlo en diferentes complementos alimenticios ya preparados o recurrir a su aceite esencial mediante aplicación tópica, siempre siguiendo las recomendaciones de uso.

Cuando cuesta respirar con normalidad

La congestión nasal no entiende de estaciones. También puede acompañar a los resfriados estivales, especialmente cuando pasamos continuamente del calor exterior al aire acondicionado.

Los aceites esenciales ricos en 1,8-cineol o eucaliptol han demostrado propiedades mucolíticas, expectorantes y antiinflamatorias. Además, algunos estudios sugieren que pueden ejercer actividad frente a determinados virus respiratorios, lo que puede contribuir a mejorar la sensación de obstrucción y facilitar la eliminación de secreciones.

Podemos utilizar aceites esenciales como el eucalipto radiata (Eucalyptus × radiata), la ravintsara (Cinnamomum camphora QT cineol), el romero QT cineol (Salvia rosmarinus QT cineol) o el niaulí (Melaleuca quinquenervia).

Todos ellos pueden ser útiles para aliviar los síntomas mediante aplicación tópica en la zona del pecho o alrededor de la nariz, siempre evitando el contacto con las mucosas. El modo de uso es sencillo: basta con mezclar dos gotas de aceite esencial en una cucharada de aceite vegetal y aplicar la mezcla sobre la zona deseada.

Otra opción es utilizarlos en difusión ambiental. Esta puede ser una herramienta útil para aromatizar el ambiente y favorecer una sensación de bienestar, siempre que se empleen aceites esenciales de calidad y se respeten las recomendaciones de uso.

Hay que utilizar siempre aceites esenciales de calidad, tener en cuenta la vía de administración adecuada, la dosis, las contraindicaciones y las características de cada persona.

Su uso requiere prudencia, especialmente en niños pequeños, mujeres embarazadas, personas asmáticas o pacientes con enfermedades crónicas, ya que los aceites esenciales son sustancias muy concentradas con una actividad biológica significativa.

Un resfriado en verano sigue siendo un resfriado

Aunque aparezca durante las vacaciones, el manejo no cambia demasiado. Descansar, mantener una buena hidratación, aliviar los síntomas y dar tiempo al organismo para que resuelva la infección siguen siendo las medidas fundamentales.

La fitoterapia puede aportar herramientas útiles dentro de este enfoque, siempre que se utilicen preparados de calidad, con indicaciones bien establecidas y desde una perspectiva basada en la evidencia.

Porque la medicina integrativa no consiste en elegir entre tradición o ciencia. Consiste en aprovechar lo mejor de ambas para ofrecer un cuidado más completo, más seguro y, sobre todo, más centrado en la persona.

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