Propiedades de los extractos vegetales en dermocosmética

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Los extractos vegetales son un activo muy importante en la dermocosmética gracias a sus múltiples propiedades biológicas y a su capacidad de respuesta frente a las diferentes patologías y necesidades.

El mundo de la dermocosmética cambia cada poco tiempo, porque es un campo cada vez más estudiado y que va consolidándose como uno de los más importantes a nivel farmacia.

En las últimas décadas, se ha producido un aumento de la demanda de productos dermocosméticos que no solo sean eficaces y seguros para nuestra piel, sino que, además, sean respetuosos con el medio ambiente.

Y a pesar de que lo natural no es siempre lo mejor, los productos elaborados a base de extractos vegetales han tenido un crecimiento exponencial, llegando a consolidarse como ingredientes clave gracias a su alta concentración en compuestos bioactivos y a su amplia variedad tanto en las propiedades cosméticas y terapéuticas.

¿Qué son los extractos vegetales?

Los extractos vegetales son preparaciones obtenidos a partir de diferentes partes de las plantas, como son las semillas, flores, raíces, hojas e incluso los frutos. Estos preparados se obtienen a través de procesos de extracción que permiten obtener una alta concentración de sus principios activos.

Existen muchos tipos de extracción y cada una de ellas se una para obtener un compuesto diferente.

- Maceración o infusión: para obtener taninos.

- Extracción hidroalcohólica: para obtener polifenoles.

- Extracción supercrítica: para obtener vitaminas.

- Destilación: para obtener aceites esenciales.

Todos estos principios activos de origen natural se han ido incorporando al mundo de la dermocosmética en cremas, sérums, limpiadores, fotoprotectores y productos capilares.

La utilización de los extractos vegetales siempre debe apoyarse en criterios científicos, formulaciones de calidad y consejo farmacéutico

Propiedades de los extractos vegetales

- Acción antioxidante

Una de las propiedades más importantes de los extractos vegetales, y a la vez más demandada, es el poder antioxidante.

El estrés oxidativo es el daño que producen en las células los radicales libres. Ese daño puede manifestarse de diferentes formas, una de ellas es el envejecimiento de la piel. Para poder combatir ese envejecimiento, necesitamos un compuesto cuya acción sea antioxidativa.

Esa sería la propiedad de los extractos que obtenemos del té verde, de la uva, el romero o la granada, que son ricos en polifenoles y flavonoides. Neutralizan la acción de los radicales libres y, de esta manera, protegen a la célula evitando esos daños.

- Acción antiinflamatoria y calmante

Las pieles con patologías como la dermatitis, el acné o la rosácea, necesitan cosméticos que incluyan en su formulación compuestos con acción antiinflamatoria y calmante.

Dos plantas clásicas que se usan en estos casos y que todos conocemos son la caléndula y la manzanilla. Sus principios activos ayudan a reducir las rojeces, la irritación y proporcionan sensación de calma en la piel.

Otro clásico, que sin duda conocemos, es el aloe vera, planta de la que podemos destacar su capacidad hidratante y reparadora, además de sus propiedades cicatrizantes.

- Efecto hidratante y reparador

El cuidado básico de la piel reside en una buena hidratación. Haciendo solo ese paso, ya tenemos mucho ganado.

Algunos de los extractos vegetales que se utilizan para la hidratación refuerzan la barrera cutánea de la piel y favorecer la retención de agua.

El uso de la avena está tan extendido en dermocosmetica reparadora e hidratante porque los compuestos que podemos obtener de ella, como son los beta-glucanos y los lípidos, no solo tienen propiedades emolientes y protectoras, sino que también actúan sobre la sequedad y el picor de la piel.

En este apartado también podemos incluir aceites vegetales como el aceite de jojoba, argán y la famosa rosa mosqueta, que aportan ácidos grasos esenciales que regeneran la piel y aumentan su elasticidad.

De sobra es sabido que, si tienes una cicatriz, la mejor manera de tratarla es con rosa mosqueta. Esto se debe a su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados y vitamina A, que se encargan de activar la renovación celular, de manera que mejoran la apariencia de arrugas y cicatrices.

- Actividad seborreguladora y antimicrobiana

Las pieles grasas o con tendencia acnéica necesitan productos que puedan regular esa sobreproducción de grasa. Necesitan activos que, además de tener esa propiedad, también sean capaces de limitar el crecimiento bacteriano.

Los extractos más usados para este tipo de tratamientos son los obtenidos del árbol de té. Son conocidas sus propiedades antimicrobianas frente a bacterias implicadas en la aparición del acné, junto con el hamamelis, que actúa como astringente, haciendo que baje la producción de grasa y dando una apariencia más pequeña a los poros.

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