Nace IVB Acción Social, la plataforma de IVB Wellness Lab para financiar iniciativas científicas que promuevan la investigación en salud femenina, así como otras propuestas orientadas a mejorar el diagnóstico, la prevención y la calidad de vida de las mujeres. El proyecto destinará cada año inversiones superiores a los 120.000€ a propuestas científicas centradas en problemas de salud femenina que aún reciben poca atención científica y social.
El comité, está formado por seis mujeres del ámbito médico, empresarial y periodístico: la doctora Isabel Viña, fundadora y directora médico-científica de IVB Wellness Lab; la modelo y empresaria Eugenia Silva, que representa el criterio de una mujer especialmente sensible con la salud femenina; la ginecóloga Rocío Belda; la periodista especializada en salud y estilo de vida Cristina Galafate; Olga García, vinculada a IVB Wellness Lab, y la consultora de comunicación María Fernández.
Cada trimestre, el comité evaluará propuestas y decidirá qué proyectos reciben financiación. Entre los criterios de selección están el rigor científico, la capacidad de generar conocimiento o mejorar la prevención y el acompañamiento, la transparencia en el uso de los recursos y el impacto previsto.
“Lo que más me ha atraído de este proyecto es la posibilidad de participar activamente y la oportunidad de seguir aprendiendo sobre un ámbito en el que estoy especialmente involucrada. Formo parte de un comité desde el que analizaremos, seleccionaremos y acompañaremos proyectos con impacto real. El cambio no ocurre solo cuando damos visibilidad a un problema, sino cuando ponemos recursos y conocimiento al servicio de solucionarlo”, señala Eugenia Silva.
La Comisión Europea reconoce que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en determinados ámbitos de la investigación y los ensayos clínicos, mientras que numerosas patologías que las afectan de forma específica o con mayor incidencia continúan infradiagnosticadas. La institución considera prioritario aumentar la investigación en salud femenina para mejorar la prevención, avanzar hacia diagnósticos más precisos y desarrollar tratamientos adaptados a las diferencias biológicas entre mujeres y hombres.
Un ejemplo de este desequilibrio es la endometriosis. Según la Organización Mundial de la Salud, afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva, unos 190 millones en todo el mundo, y sigue asociada a importantes retrasos en el diagnóstico, de unos 10 años de media. Actualmente no existe una cura conocida para esta enfermedad.
Ocurre algo parecido con enfermedades cardiovasculares, autoinmunes o neurológicas, que se manifiestan de forma distinta en las mujeres, pero cuyos síntomas se han estudiado durante décadas tomando como referencia el cuerpo masculino. La reciente polémica en torno a una guía de nutrición para la menopausia elaborada con datos de estudios hechos solo en hombres, y retirada después de que varias científicas la denunciaran, es un buen ejemplo de que ese sesgo sigue muy presente.
“Durante demasiado tiempo muchos síntomas que afectan a las mujeres se han normalizado o se han estudiado menos de lo necesario. Queremos que IVB Acción Social ayude a convertir preguntas pendientes en investigación, y esa investigación en avances que lleguen a la vida real”, explica Isabel Viña.