Según el informe anual sobre venta online elaborado por LUDA Partners, compañía especializada en digitalización farmacéutica con una red de más de 3.700 farmacias en toda España, los canales digitales vinculados a la farmacia han vuelto a registrar crecimientos durante el último año.
En concreto, el quick commerce farmacéutico, basado en entregas en menos de 20 minutos a través de plataformas como Glovo, Uber Eats o Just Eat, aumentó un 3% en volumen de pedidos, mientras que los marketplaces y las webs de laboratorios vinculadas a farmacias crecieron un 2% adicional.
Las categorías más demandadas en este modelo son botiquín, que concentra el 14% de los pedidos, seguida de bebés y mamás con un 10%. También destacan los productos relacionados con la tos, la gripe y el resfriado, con un 8%, así como las categorías de higiene y salud sexual, ambas con un 6%.
En el caso de los marketplaces y las webs impulsadas por laboratorios, la decisión de compra no está marcada por la inmediatez, sino por la confianza. Las categorías más demandadas incluyen maternidad y cuidado infantil, autocuidado, salud bucodental, dietética y vitaminas.
Desde LUDA Partners destacan que esta evolución demuestra que la digitalización no sustituye a la farmacia física, sino que la complementa y amplía su capacidad de servicio. “Hace años llegamos a las farmacias con una propuesta que parecía demasiado innovadora. Hoy la digitalización se ha convertido en una herramienta estratégica para mejorar la accesibilidad, la visibilidad y la capacidad de respuesta de la farmacia”, señalan desde la compañía.
El informe también analiza por primera vez el desarrollo de la venta online de medicamentos sin receta con entrega a domicilio, conocida como OTC online. Más que una tendencia futura, LUDA Partners lo identifica como el siguiente paso natural en la evolución digital de la farmacia española.
No obstante, su desarrollo sigue condicionado por factores regulatorios y administrativos. El principal requisito para operar en este ámbito es la obtención del sello Distafarma, cuya implantación continúa siendo limitada y desigual entre comunidades autónomas. Incluso en las regiones con mayor adopción, las farmacias certificadas apenas superan el 5% del total, mientras que en otras no alcanzan el 2%.
Esta baja penetración limita la percepción de la compra online de medicamentos sin receta como una opción plenamente accesible para el paciente.