Es una etapa que debería estar bien acompañada por matronas, ginecólogas, fisioterapeutas, psicólogas, odontólogas y farmacéuticas, siendo estas últimas las profesionales de salud de acceso más rápido para la población.
Si empezamos por la búsqueda de embarazo, encontraremos muchas mujeres que acuden con recetas de ácido fólico inactivo. Aquí deberían saltar las primeras alarmas. El ácido fólico prescrito, la mayoría de veces, se encuentra en su forma inactiva y existe una mutación en aproximadamente el 50% de la población, concretamente en el gen MTHFR, que impide convertir el ácido fólico a su forma activa. Esto provoca niveles elevados de homocisteína, que puede estar implicada en mayor riesgo de problemas cardiovasculares, dificultad para lograr el embarazo o problemas en el desarrollo del tubo neural del feto. Además, es importante que las mujeres se suplementen con ácido fólico activo desde tres meses antes de la concepción, para asegurar niveles óptimos llegadas a las 9 semanas de gestación y asegurar el correcto desarrollo del tubo neural.
El ácido fólico activo lo encontraremos en la suplementación como: metilfolato, quatrefolic, metafolin, ácido levomefólico, L-metilfolato o L-5-MTHF.
Como farmacéuticos, es importante también conocer la importancia del DHA, el yodo y el hierro, entre otros. Siempre que no haya patología tiroidea aconsejaremos sal yodada en las comidas, añadida una vez cocida la comida, para favorecer el flujo sanguíneo de la placenta. También DHA si el consumo semanal de la dieta es insuficiente y hierro en alguna forma que se absorba correctamente y no provoque o empeore el estreñimiento, común en las embarazadas, como el hierro pirofosfato microencapsulado.
Es importante conocer las dolencias más habituales de la embarazada, que son fácilmente manejables desde detrás del mostrador: estreñimiento, náuseas y hemorroides.
El estreñimiento en el embarazo tiene varias causas, entre ellas el aumento de la progesterona y la disminución de la motilina, por lo que el tránsito se ve ralentizado de manera fisiológica. Es importante recomendar ingesta adecuada de fibra, incremento de la bebida de agua y evitar el sedentarismo. Además, si es necesario, es seguro el uso de microenemas fitoterápicos y suplemento de Plantago Ovata.
Las náuseas no tienen una causa clara establecida, pero se relacionan también con el aumento de progesterona y de la hCG, mayor sensibilidad a la hormona GDF15 que es producida por la placenta, cambios en la motilidad gastrointestinal, posibles hipoglucemias y posibles déficits vitamínicos como de la B6. Recomendaremos activamente evitar las comidas copiosas, mejor muchas comidas al día de poca cantidad, priorizar alimentos fríos o templados y evitar ingerir líquidos con el estómago vacío. Es seguro recomendar complementos alimenticios a base de jengibre y conocer cómo actúa la medicación que contiene piridoxina y doxilamina prescrita por el facultativo. La liberación de estos fármacos es prolongada, por lo que si la embarazada siente más náuseas por la mañana deberá tomar la mayor dosis por la noche y, si siente más náuseas por la noche, deberá tomar la mayor dosis por la mañana.
Las hemorroides son comunes en el embarazo por la presión que recibe el suelo pélvico, por la circulación comprometida y por el estreñimiento. El abordaje será evitar el estreñimiento en la medida de lo posible y recomendar cremas seguras para el embarazo. Existen algunas cremas fitoterápicas que contienen manteca de karité, hamamelis, ruscus y pantenol, entre otros, que son seguras durante el embarazo y puerperio immediato.
El desequilibrio de la microbiota vaginal puede darse también en el embarazo y algunas mujeres refieren candidiasis o cistitis de repetición. Bajo supervisión médica, las siguientes cepas son seguras para las embarazadas: Lactobacillus crispatus LBV88, Lactobacillus rhamnosus LBV96, Lactobacillus jensenii LBV116, Lactobacillus gasseri LBV150.
En cuanto a la alimentación durante el embarazo, es importante conocer los riesgos existentes y recomendar adecuadamente. Muchas embarazadas habrán recibido información de que congelar carne cruda, el embutido en este caso, es suficiente para evitar riesgos asociados, pero es importante conocer que la bacteria Listeria monocytogenes no muere con la congelación, solo con la cocción a más de 70 grados durante mínimo 3 minutos. La Listeria monocytogenes es responsable de consecuencias graves como abortos y muertes fetales tardías. Por lo que es crucial evitar toda comida cruda: pescado, huevos, lácteos y carnes y lavar muy bien vegetales y frutas. Otros patógenos que se evitan de esta manera son Toxoplasma gondii y Salmonella spp.
Además, es imprescindible incidir en que no hay dosis segura de alcohol durante el embarazo, ni una gota, el alcohol podría afectar al feto produciendo en el recién nacido síndrome alcohólico fetal. El alcohol además no se evapora totalmente con ninguna clase de cocción, por lo que guisos elaborados con alcohol no son seguros.
Finalmente, en cuanto a la cafeína, la dosis máxima recomendada a diario es de 200 mg.
Llega el puerperio inmediato y dos de las principales problemáticas que sufren las mujeres son el dolor de la recién mamá y dificultades con la lactancia. Para el manejo del dolor de la mujer, ya sea por puntos asociados a la vía del parto, dolor óseo, muscular o dolor relacionado con la subida de la leche y la lactancia, podemos recomendar antiinflamatorios de venta libre como el ibuprofeno de 400 mg cada 6 horas o dexketoprofeno para dolores que no se manejen adecuadamente con ibuprofeno. Ambos principios activos son compatibles en caso de lactancia materna. Para la prevención de mastitis o tratamiento en su fase inicial, existe suficiente evidencia para recomendar Lactobacillus salivarus o Lactobacillus fermentum Lc40.
Las grietas producidas por el mal agarre del bebé deben manejarse como cualquier herida abierta, higiene con agua y jabón varias veces al día. Mantener la zona ventilada el máximo tiempo posible y evitar cremas de lanolina que pueden retrasar la cicatrización. El pezón no debe prepararse para la lactancia durante el embarazo y no debe formarse callo. Las cremas de lanolina no son indicadas antes ni después del parto. Sí podemos recomendar activamente cremas que contienen vitamina E.
Para bebés alimentados con leche de fórmula, debemos conocer la necesidad de llevar el agua a 70 grados mínimo al preparar el biberón, ya que la leche en polvo no es estéril. Y debemos conocer las diferencias entre las diferentes leches que hay en el mercado.
Las consultas más frecuentes son sobre leches confort y leches de cabra. Las leches confort contienen la proteína de la leche de la vaca parcialmente hidrolizada, por lo que la digestión es más fácil para el bebé. La leche de cabra se asimila más por su composición a la leche materna, por lo que la digestión también es más fácil, pero ninguna de las dos es apta para niños con alergia a la proteína de la leche de la vaca; en estos casos, la leche debe venir indicada por el pediatra. Otro pequeño apunte es que las leches sin lactosa tampoco son aptas para los alérgicos a la proteína de la leche, ya que lo único que no contienen es el azúcar natural de la leche. La intolerancia real a la lactosa en bebés es sumamente extraña y asociada a otras patologías. Este tipo de leches se acostumbran a pautar en situaciones como gastroenteritis.
Finalmente, una situación común en la oficina de farmacia son familias que acuden para control de peso del recién nacido. Como profesionales de la salud cercanos a la población, es urgente la formación en lactancia. Identificar bebés con problemas en la ganancia de peso, bebés que se duermen mucho al pecho o con el biberón, bebés con regurgitación exagerada, heces mucosas, verdosas o con sangre, así como mamás que presentan grietas que no curan, grietas de repetición o mastitis de repetición, es imprescindible para sospechar de frenillo lingual corto y derivar al profesional adecuado.