El envejecimiento cutáneo es un proceso biológico complejo influenciado tanto por factores internos, como la genética y los cambios hormonales, como por factores externos, entre ellos la radiación solar, la contaminación, el estrés oxidativo y el estilo de vida. En los últimos años, el concepto de “antiaging” ha evolucionado hacia una visión más global centrada en la longevidad cutánea, entendida como la capacidad de mantener una piel funcional, resistente y saludable durante más tiempo. En este contexto, los serums faciales se han convertido en una de las herramientas dermocosméticas más relevantes dentro de las rutinas de cuidado diario. Su elevada concentración de activos y su formulación ligera permiten actuar de forma más específica sobre diferentes signos del envejecimiento cutáneo. A diferencia de las cremas convencionales, los serums contienen moléculas de menor tamaño y una mayor concentración de principios activos, lo que favorece una penetración más eficaz y una acción más intensiva. Esto los convierte en productos especialmente interesantes en protocolos de prevención y tratamiento del envejecimiento cutáneo. Actualmente, el objetivo ya no es únicamente “eliminar arrugas”, sino preservar la función barrera, mejorar la capacidad antioxidante de la piel y reducir el impacto del estrés oxidativo y la inflamación crónica de bajo grado, dos de los principales mecanismos implicados en el envejecimiento celular. Serums antiedad: más allá de la estética, una estrategia de longevidad cutánea Los serums faciales, de elevada concentración en activos y formulación ligera, actúan de forma más específica sobre diferentes signos del envejecimiento cutáneo. Lcda. en Farmacia por la ULL. Máster en Dermocosmética. Diplomada en Salud Pública @ lauraestevez.farma Laura Estévez García 50 farmaventas ESPECIAL EPIGENÉTICA Y SERUMS
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