tinal, el epitelio formado por enterocitos y un complejo sistema de uniones intercelulares denominado “tight junctions”. Estas uniones estrechas están formadas por proteínas estructurales, como las claudinas, que garantizan que las células epiteliales permanezcan rmemente unidas entre sí. En condiciones siológicas, este sistema mantiene una permeabilidad selectiva que permite la absorción de nutrientes esenciales mientras impide el paso de microorganismos o moléculas potencialmente dañinas hacia el torrente sanguíneo. Sin embargo, diversos factores pueden alterar este equilibrio. Entre ellos, dietas ricas en alimentos ultraprocesados, el consumo de azúcares re nados, el uso de antibióticos, infecciones gastrointestinales, el estrés crónico o la privación de sueño. Cuando estos factores alteran la composición de la microbiota intestinal se produce un fenómeno denominado disbiosis. La disbiosis puede modi car la expresión de proteínas de las ‘’tight junctions’’ provocando una separación entre las células intestinales. Este proceso incrementa la permeabilidad intestinal, y como consecuencia, fragmentos bacterianos, lipopolisacáridos, citocinas in amatorias y diferentes metabolitos pueden atravesar la barrera intestinal y acceder a la circulación sistémica. Esto genera una activación inmunitaria de bajo grado que puede afectar a órganos distantes, incluida la piel. Eje intestino-piel El eje intestino-piel describe una compleja red de comunicación bidireccional entre el tracto gastrointestinal y el tejido cutáneo, y esta se produce a través de tres grandes vías: inmunológica, metabólica y neuroendocrina. Desde el punto de vista inmunológico, la disbiosis intestinal puede provocar un aumento de citocinas proin amatorias como IL-6, IL-1β o TNF-α. Estas moléculas pueden circular por el torrente sanguíneo y favorecer respuestas in- amatorias en tejidos periféricos como la piel. En el plano metabólico, la microbiota intestinal produce metabolitos bioactivos como los ácidos grasos de cadena corta (SCFAs), que interactúan con receptores celulares denominados receptores acoplados a proteína G, entre ellos FFAR2 y FFAR3. Las proteínas G participan en múltiples procesos de señalización celular y permiten que las células respondan a estímulos externos regulando la expresión génica y la respuesta inmunitaria. Por otro lado, el eje hipotálamo-hipó so-adrenal conecta el sistema nervioso con el sistema endocrino y el sistema inmunitario. Ante situaciones de estrés, el hipotálamo libera CRH que estimula la hipó sis para producir ACTH. Esta hormona induce la liberación de cortisol en la corteza suprarrenal. El cortisol es una hormona fundamental para la adaptación al estrés. Sin embargo, cuando sus niveles permanecen elevados durante largos periodos de tiempo se da lo que vulgarmente denominamos ‘intoxicación por cortisol’, la cual puede alterar la microbiota intestinal, aumentar “ En el ámbito dermatológico, cada vez existe mayor evidencia de que el equilibrio de la microbiota intestinal y cutánea desempeña un papel clave en la siopatología de múltiples patologías in amatorias de la piel” 35 farmaventas ESPECIAL MICROBIOTA
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