Farmaventas

Ingredientes fv 77 farmaventas Desde el punto de vista farmacéutico, la niacinamida no debería entenderse como un activo en tendencia, sino como una herramienta transversal acompañada de mucha ciencia, útil en múltiples contextos clínicos y cosméticos. Su interés no está en prometer resultados rápidos, sino en mejorar la respuesta global de la piel frente a agresiones externas, tratamientos dermatológicos y procesos fisiológicos alterados. Por eso resulta especialmente relevante en farmacia comunitaria, donde la recomendación no se limita a tratar un síntoma aislado, sino a acompañar la evolución de la piel en el tiempo y preservar en todo momento su salud. Función barrera: la base de todo lo que viene después Para comprender realmente el alcance de la niacinamida, es imprescindible empezar por el principio: la función barrera. No hay tratamiento eficaz, por sofisticado que sea, si la barrera cutánea está alterada. Y por supuesto no hay piel en buen estado, si la función barrera no es la correcta. Una barrera dañada pierde agua de forma constante, se inflama con facilidad, se vuelve permeable a irritantes y responde de manera exagerada a estímulos mínimos, que en principio no tendrían por qué alterarla. La niacinamida no actúa sobre la barrera de forma ‘cosmética’, sino realmente fisiológica. No crea una película artificial, ni sella la superficie cutánea como si pusiésemos parches a ese colador en el que ha convertido la piel con una función barrera alterada. Su acción se produce en capas más profundas de la epidermis, donde estimula la diferenciación correcta de los queratinocitos. A nivel molecular, favorece la síntesis de proteínas estructurales clave como la filagrina y la involucrina, fundamentales para que el estrato córneo se forme de manera ordenada y funcional. Estas proteínas participan en la cohesión de los corneocitos y en la generación del factor natural de hidratación (FHN), lo que se traduce clínicamente en una piel más resistente, menos reactiva y con mayor capacidad de retención hídrica. Este refuerzo estructural se ve acompañado de un efecto igualmente relevante sobre la matriz lipídica epidérmica. La barrera cutánea no es solo una estructura proteica; es, sobre todo, un sistema altamente organizado de lípidos. Ceramidas esenciales, colesterol y ácidos grasos libres forman una arquitectura lamelar que impide la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) y protege frente a agresiones externas. La niacinamida estimula la síntesis endógena de estos lípidos por parte de los queratinocitos, favoreciendo una barrera más competente y funcional. A diferencia de otros enfoques cosméticos que se limitan a aportar lípidos desde el exterior, la niacinamida actúa reforzando la capacidad biosintética de la propia piel. Este mecanismo explica por qué la niacinamida resulta tan útil en pieles secas, deshidratadas, sensibilizadas o sometidas a tratamientos dermatológicos agresivos. Antes de pensar en activos despigmentantes, antiedad o incluso activos para tratar una piel acneica, es fundamental restaurar la barrera cutánea. En este sentido, la niacinamida no es un complemento, sino un punto de partida obligatorio. Venerada niacinamida: ¿es cierto todo lo que cuentan sobre ella? “ La niacinamida tiene la capacidad de normalizar funciones cutáneas alteradas y devolver a la piel un estado de equilibrio funcional”

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