47 farmaventas Piel fv ¿Qué es la dermatitis atópica? La dermatitis atópica (DA) es una dermatosis inflamatoria crónica, de curso recidivante, con un patrón de distribución característico según la edad. Afecta a individuos con una historia personal y/o familiar de atopia, como asma, rinitis alérgica o alergias alimentarias. El prurito intenso es el síntoma guía de la enfermedad y el principal responsable del deterioro de la calidad de vida de los pacientes y de su entorno familiar. Se trata de la enfermedad cutánea crónica más prevalente en la población pediátrica, con una prevalencia aproximada del 20% en niños y del 2–7% en adultos, aunque se estima que estas cifras podrían ser mayores debido al infradiagnóstico, especialmente en formas leves o intermitentes. Un aspecto clave que debemos transmitir desde la farmacia es que la piel del paciente con dermatitis atópica no es piel sana, incluso cuando no hay lesiones visibles. Existe una inflamación subclínica persistente, alteraciones estructurales de la barrera cutánea y una mayor predisposición a nuevos brotes. Manifestaciones clínicas La lesión elemental de la dermatitis atópica es el eccema, que puede manifestarse de distintas formas según la fase de la enfermedad: • Fase aguda: eritema, vesículas o pequeñas ampollas, exudación y prurito intenso. • Fase subaguda: descamación y formación de costras. • Fase crónica: liquenificación, fisuras y engrosamiento cutáneo, consecuencia del rascado mantenido. La localización de las lesiones varía según la edad, lo que resulta de gran ayuda en la práctica clínica: • Lactantes: predominio en la cara (mejillas), cuero cabelludo y superficies extensoras. • Etapa infantil: afectación típica de los pliegues cutáneos, como codos y huecos poplíteos, así como cuello y muñecas. • Adultos: lesiones frecuentes en cuello, manos, cara y pliegues, con tendencia a la cronicidad. Microbiota cutánea, inmunidad y eje intestino-piel En la dermatitis atópica existe una disbiosis cutánea marcada, con pérdida de diversidad de la microbiota. Se observa una reducción de bacterias consideradas protectoras, como Propionibacterium, Corynebacterium y Malassezia. En contraposición, Staphylococcus aureus está presente hasta en el 90% de las lesiones activas, desempeñando un papel clave en el mantenimiento de la inflamación. Este microorganismo favorece la activación de la respuesta inmunitaria tipo Th2, mediada por linfocitos T CD4+, implicados en la producción de citocinas como IL-4, IL-5 e IL-13. Estas citocinas contribuyen al prurito, a la inflamación crónica y al deterioro de la barrera cutánea. Además, cobra mayor relevancia el eje intestino-piel. Alteraciones de la microbiota intestinal pueDermatitis atópica: una visión integral desde la farmacia comunitaria “ En la dermatitis atópica existe una disbiosis cutánea marcada, con pérdida de diversidad de la microbiota”
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